¿Qué es un radar meteorológico?
Un radar meteorológico consiste en una antena parabólica instalada en una torre. Estos dispositivos envían señales de radio cubriendo horizontal y verticalmente gran parte de la atmósfera inferior. Estas ondas, al rebotar en distintos elementos (como lluvia o granizo) vuelven al radar y así se obtiene un mapa tridimensional del entorno atmosférico.
En nuestro país, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) controla un radar ubicado en Ezeiza, Buenos Aires. Por otro lado, existe un radar en Paraná (Entre Ríos), otro en Pergamino (Buenos Aires) y uno en Anguil (La Pampa) que son controlados por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) con el objetivo de realizar experimentos tecnológicos. Además, existe una red de radares instalados en Mendoza por la Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas en el marco de la Lucha Antigranizo llevada a cabo por ese organismo.
Las imágenes de radar mostradas en este sitio, por lo tanto, son propiedad de los Organismos mencionados. Mediante esta red de radares, se pueden realizar análisis de la intensidad de las tormentas, posible severidad, detección de mesociclones y otras tareas.
Mediante RadAR – Radares interactivos (exclusivo de PronosticoExtendido.net) se pueden explorar los radares con una vista personalizada del mapa, pudiendo contrastar las imágenes con calles y rutas, localidades, satélites o ríos. Además, se puede controlar la resolución, el zoom y el alcance de cada radar.
¿Cómo interpretar una imagen de radar?

Ejemplo de radar de PronosticoExtendido.net. En la imagen vemos una supercelda asociada a tiempo severo, en el extremo izquierdo de la imagen, avanzando hacia el norte de Buenos Aires.
Las imágenes de Radar nos permiten ver distintos tipos de precipitación que están ocurriendo en el país. En la composición de radares, veremos un mapa con las imágenes de cada radar superpuestas, mientras que en los individuales, son imágenes que cubren un área local.
Un radar meteorológico consiste en una antena parabólica instalada en una torre. Estos dispositivos envían señales de radio cubriendo horizontal y verticalmente gran parte de la atmósfera inferior. Estas ondas, al rebotar en distintos elementos (como lluvia o granizo) vuelven al radar y así se obtienen los “ecos” que nos muestra la precipitación.
Los radares no muestran nubosidad (ya que la densidad de las nubes es ignorada por ellos), sólamente precipitación.
El rango de colores

Los tonos grises azulados y verdes corresponden a precipitaciones débiles (los grises azulados suelen ser lloviznas o garúa, y los verdes lluvias suaves). A partir de los tonos amarillos y naranjas, estamos hablando de precipitaciones mas intensas, incluso con alguna probable tormenta hacia los naranjas.
Por otro lado, los tonos rojos ya indican una precipitación intensa, que se vuelve mas fuerte a medida que el rojo se oscurece. Dependiendo de las condiciones, también pueden existir tormentas fuertes en los ecos de estos tonos.
Finalmente, los tonos fucsia, lila y blanco denotan precipitación cada vez mas severa, o sea lluvias muy fuertes con granizo. Este granizo puede estar cayendo sobre la superficie o bien siendo sostenido en la nube, por el aire cálido ascendente. En el caso del blanco, hablamos de granizo muy grande.
El radar de vientos
El radar Doppler de vientos nos permite, en cambio, observar la dirección y velocidad de los vientos en niveles bajos (a una altura promedio de unos 1500 metros).
La imagen representa el acercamiento o alejamiento de los vientos con respecto a la ubicación espacial del radar, por lo tanto es necesario calcular la dirección absoluta, a partir de los datos relativos.
En otras palabras, los tintes verdes indicarán vientos que se acercan a la ubicación del radar en el mapa (centro de la imagen), mientras que los tintes rojos indicarán vientos que se están alejando. Cuanto mayor sea la velocidad del viento en la dirección relativa del radar, los tonos serán mas al extremo.
Como referencia, los vientos que llegan a un extremo estarán alcanzando de más de 120 Km/h.
A tener en cuenta
Se debe tomar en cuenta la curvatura de la tierra a la hora de analizar las imágenes, ya que el mapa de ecos que puede generar el radar se ve afectada por ella. Por lo que, a medida que la distancia aumenta, la curvatura impide que el radar muestre las precipitaciones que están ocurriendo cerca del suelo. Por este motivo es que a lo lejos pueden estar ocurriendo precipitaciones que el radar no pueda detectar correctamente.
Otro punto importante es el método de procesamiento que publican los sitios web de los organismos que manejan los radares (INTA y SMN). Se denomina CMAX y consiste en, para cada punto de la superficie, mostrar el máximo valor de eco, cualquiera sea su altura. Es decir, que para un determinado punto podemos estar viendo el eco ocurrido cerca de la superficie (por ejemplo, si una fuerte lluvia está llegando al suelo) y en un punto cercano podemos estar viendo un eco de gran altura (por ejemplo, si se está formando granizo dentro de un yunque).
Esto es importante para comprender que la imagen que estamos viendo no es lineal en altura, y por lo tanto ciertas formas que creemos apreciar pueden no coincidir con la realidad. Me refiero a los “ganchos” y otros patrones que determinan la formación de superceldas.

RadAR – Radares interactivos, resaltando las fuentes disponibles actualmente (Ezeiza, Pergamino, Paraná, Anguil, Mendoza y Santiago, Brasil). Se aprecia la poca área de cobertura con varias regiones del país sin previsión de radares.
Para poder ver correctamente posibles mesociclones, deberíamos combinar los ecos en forma tridimensional con los radares de vientos explicados mas arriba, y observar el movimiento relativo y no absoluto de los vientos con respecto al frente de tormentas. De esta forma se podrían aplicar procedimientos automáticos de detección de potenciales tornados, como el llamado Algoritmo de Detección de Firma de Tornado.
Esta técnica, si bien el radar físico la permite, no está disponible en el software de procesamiento actual para los radares nacionales.
Radares meteorológicos en el país
Como decíamos arriba, en la República Argentina, actualmente existen en funcionamiento cinco radares meteorológicos. Uno ubicado en Ezeiza (Buenos Aires), dos ubicados en Pergamino y Paraná (Entre Ríos), un sistema provincial ubicado en Mendoza y otro en Anguil, provincia de La Pampa. Si bien una parte del Pasillo de los Tornados está cubierta de esta forma, lamentablemente esta cantidad de radares no abarca correctamente otras provincias de gran actividad de tiempo severo como Santiago del Estero, Formosa, parte de Córdoba y Corrientes, parte de Misiones, etc.
Esperemos que el proyecto SINARAME (Sistema Nacional de Radares Meteorológicos), una iniciativa que comenzó A mitad del año 2011 con una inversión inicial de 52 millones de pesos para crear un sistema nacional de radares, se lleve finalmente a cabo y tengamos una cobertura con este tipo de imágenes en todo el país.









