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El código Morse de los abejorros

30/12/2025
¿Los abejorros pueden leer código Morse? Un sorprendente experimento revela detalles de la inteligencia de estos insectos.

Un reciente estudio científico ha dado que hablar: Los abejorros cotidianos (Bombus terrestris), conocidos por su papel crucial como polinizadores, pueden aprender a distinguir señales luminosas de diferente duración —como los puntos y rayas del código Morse— y usarlas para encontrar alimento. Este hallazgo no incorpora detalles sorprendentes sobre la inteligencia en insectos, sino que abre nuevas preguntas sobre cómo los cerebros pequeños procesan información temporal y visual.


En el estudio, publicado en la revista Biology Letters de The Royal Society, científicos de la universidad Queen Mary de Londres, Reino Unido, cuentan cómo diseñaron un experimento donde colocaron abejorros en un laberinto con círculos luminosos que parpadeaban con dos duraciones distintas —un destello corto (“punto”) y uno largo (“raya”)— que imitaban el principio básico del código Morse.


A los abejorros se les enseñó que:



  • Un patrón de destellos iba asociado a una recompensa de agua azucarada (algo muy motivador para ellos).

  • El otro patrón llevaba a una solución amarga con quinina, que naturalmente evitan.

Antes se creía que esta habilidad era exclusiva de humanos y algunos vertebrados.


Los científicos se aseguraron de que los insectos no usen posiciones fijas para decidir, cambiando las ubicaciones de los destellos en cada prueba. Con el paso del tiempo, los abejorros aprendieron a elegir la señal que se relacionaba con el sabor preferido de ellos: la mayoría de los abejorros aprendió a dirigirse hacia el patrón luminoso que previamente indicaba la recompensa, demostrando que su elección no era solo instinto o azar, sino aprendizaje basado en la duración de la señal visual.


Lo más llamativo del estudio es que esta habilidad (distinguir entre señales de duración diferente) antes se creía una característica exclusiva de humanos y algunos vertebrados, como palomas o monos. Lo curioso es que los abejorros no se topan con señales intermitentes como estas en la naturaleza, pero igualmente pueden entender estos patrones gracias a su capacidad de procesamiento temporal que puede estar relacionada con otras funciones cognitivas, como la navegación, seguimiento de movimiento o comunicación compleja.


Aunque los mecanismos neuronales detrás de esta percepción del tiempo aún no están claros, los resultados sugieren que incluso cerebros minúsculos (de menos de un milímetro cúbico) pueden codificar y utilizar información temporal con precisión. Este tipo de capacidades pondría en cuestión la visión tradicional de la inteligencia en insectos, mostrando que no es estrictamente proporcional al tamaño del sistema nervioso.

Los patrones de resolución de los abejorros pueden inspirar mejores diseños en inteligencia artificial.


Este hallazgo no solo es fascinante desde el punto de vista académico, sino que tiene un alcance mas amplio:



  • Comprensión del comportamiento animal: Saber que los abejorros pueden procesar señales temporales aporta pistas sobre cómo toman decisiones en entornos complejos, como encontrar flores o rutas óptimas de vuelo.

  • Comparación entre especies: Permite comparar funciones cognitivas entre diferentes grupos animales y entender mejor cómo evoluciona la percepción del tiempo y patrones en cerebros distintos.

  • Inspiración para la tecnología: Las soluciones eficientes que usan estos insectos para procesar información podrían mejorar los diseños en inteligencia artificial que maximicen procesamiento con estructuras simples.

Además, este tipo de estudios amplía el interés científico por las capacidades menos visibles de este tipo de insectos, que son fundamentales para la agricultura y los ecosistemas naturales. Según los investigadores, comprender cómo el diminuto cerebro de un abejorro procesa información temporal con una infraestructura neuronal tan reducida, puede también contribuir en el futuro a mejorar la eficiencia de las redes neuronales artificiales.

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