Noticias de medio ambiente

Las cianobacterias y las consecuencias en el ecosistema

11/03/2026
Las cianobacterias parecen afectar cada vez más a los ríos de Argentina y la región. ¿Qué riesgos pueden traernos?

En distintos lagos, ríos y embalses de todo el mundo, incluidos muchos de Argentina como el Río Paraná o la Cuenca del Plata, se observa con cada vez mas frecuencia un fenómeno ambiental adverso: grandes manchas verdosas o azuladas en el agua, a veces acompañadas de espuma, mal olor o peces muertos. En muchos casos se trata de floraciones de cianobacterias, microorganismos microscópicos que pueden alterar fuertemente los ecosistemas acuáticos y representar un riesgo para la salud humana.


¿Qué son las cianobacterias?

Las cianobacterias, también llamadas algas verdeazuladas, son microorganismos fotosintéticos que habitan en ambientes acuáticos y producen oxígeno a partir de la luz solar, de manera similar a las plantas. Existen desde hace más de 2.500 millones de años y desempeñaron un papel clave en la oxigenación temprana de la atmósfera terrestre. Se encuentran naturalmente en lagos, ríos, embalses y mares, formando parte del fitoplancton que sustenta la base de muchas cadenas alimentarias acuáticas.


En determinadas circunstancias, las cianobacterias pueden experimentar un crecimiento muy rápido y formar las denominadas floraciones algales o blooms, es decir, concentraciones extremadamente altas de microorganismos en el agua. El problema aparece cuando ciertas condiciones ambientales favorecen este crecimiento explosivo: Estas floraciones pueden teñir el agua de verde, azul o marrón y producir sustancias tóxicas conocidas como cianotoxinas.

Las cianobacterias afectan al ambiente, generando consecuencias para la fauna y la flora del lugar.


Algunas especies comunes en estos eventos producen toxinas que pueden afectar al hígado o al sistema nervioso de animales y personas, provocando de esta forma alteraciones profundas del equilibrio de los ecosistemas acuáticos. Entre los principales efectos se destacan:



  • Reducción del oxígeno del agua: Cuando las floraciones se descomponen, consumen grandes cantidades de oxígeno, lo que puede provocar mortandad de peces y otros organismos acuáticos.

  • Alteración de la cadena alimentaria: Las toxinas liberadas pueden acumularse en distintos organismos acuáticos y transferirse a niveles superiores de la red trófica, afectando a peces, aves y mamíferos.

  • Cambios en la biodiversidad: Al dominar el ecosistema, las cianobacterias pueden desplazar a otras algas o microorganismos que normalmente forman parte del fitoplancton.

Riesgos para los humanos

Las cianobacterias no solo afectan al ambiente, sino que en ciertas condiciones también pueden tener consecuencias para las personas. Las toxinas producidas por algunas especies pueden provocar irritaciones en la piel y los ojos, síntomas gastrointestinales, respiratorios o (en casos extremos) afectaciones neurológicas o hepáticas graves. Estas reacciones pueden ocurrir por contacto directo con el agua, inhalación de aerosoles o ingestión de agua contaminada.

El crecimiento de estas floraciones probablemente se deba al cambio climático, cambios en los nutrientes por los cultivos y volcado de aguas residuales.


Por estas razones, muchas autoridades sanitarias monitorean lagunas, ríos y embalses recreativos y emiten alertas cuando se detectan floraciones activas. Por ejemplo, en el caso de Argentina, el fenómeno se observa principalmente en lagunas, ríos y embalses de agua dulce, especialmente durante los meses cálidos. Las provincias del centro y litoral —como Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos o Córdoba— registran periódicamente alertas por presencia de cianobacterias en aguas recreativas, sobre todo en lagunas y sectores del río Paraná y el Río de la Plata.


De todas formas, el fenómeno no se limita a Sudamérica. En distintos lugares del mundo se registran eventos similares que afectan desde lagos urbanos hasta grandes cuerpos de agua. Por ejemplo, en África el Lago Victoria ha sufrido intensas floraciones que tiñen el agua de verde y generan problemas para la pesca y el abastecimiento de agua potable de millones de personas. Se cree que esta proliferación está asociada al cambio climático, cambios en los nutrientes asociados al cultivo y aguas residuales, y/o estancamiento del agua por la construcción de embalses y represas.


De todas formas, las cianobacterias no son “malas” en sí mismas: En condiciones normales forman parte esencial de los ecosistemas acuáticos y contribuyen a la producción primaria de oxígeno y materia orgánica. El problema surge cuando este equilibrio natural del sistema es alterado, permitiendo que estas bacterias dominen el ecosistema y generen floraciones tóxicas, convirtiendo a esta proliferación en uno de los desafíos más importantes para la gestión de recursos hídricos en la actualidad. Para lograr un cambio duradero, deberán involucrarse tanto políticas ambientales como cambios en prácticas agrícolas y urbanas.

Te puede interesar