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Los ojos de los animales, de cerca

17/04/2026
Cecilia MoscuzzaPorPublicado porCecilia Moscuzza
Los ojos de los animales, de cerca En esta galería te compartimos impactantes tomas cercanas de los ojos de diversas especies animales de nuestro planeta.


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El ojo de un camaleón velado, Chamaeleo calyptratus (Portada): Es uno de los más singulares del reino animal, ya que está cubierto casi por completo por un párpado escamoso fusionado, dejando solo una pequeña abertura central para la pupila, lo que le da ese aspecto de “torreta”. Cada ojo puede moverse de manera independiente, permitiéndole observar dos direcciones distintas al mismo tiempo—ideal para detectar presas y depredadores sin moverse. Cuando localiza un objetivo, ambos ojos convergen para lograr una visión binocular precisa antes de lanzar su lengua. Además, su visión incluye parte del espectro ultravioleta, lo que mejora la detección de insectos y señales entre individuos.

El ojo de una rana verde de ojos rojos, Agalychnis callidryas.

El ojo de una rana verde de ojos rojos, Agalychnis callidryas.


El ojo de una rana verde de ojos rojos, Agalychnis callidryas: Se destaca por su intenso color rojo y su pupila vertical en forma de rendija, una adaptación típica de especies nocturnas que les permite regular con precisión la entrada de luz. Durante el día, estos ojos permanecen casi cerrados para camuflarse entre el follaje, pero si son perturbadas, los abren de golpe como mecanismo de defensa. Su visión está optimizada para condiciones de baja luz, lo que les facilita detectar movimiento en la oscuridad de la selva tropical.

El ojo de un tiliqua, Tiliqua scincoides.

El ojo de un tiliqua, Tiliqua scincoides.


El ojo de un tiliqua, Tiliqua scincoides: También conocido como escinco de lengua azul, presenta una estructura más “clásica” entre los reptiles, con párpados móviles bien desarrollados y una pupila redondeada, lo que indica hábitos principalmente diurnos. A diferencia de muchas serpientes, puede parpadear y proteger activamente el ojo del polvo o la desecación, algo clave para su vida terrestre. Su visión no es especialmente aguda en términos de detalle fino, pero detecta bien el movimiento, reaccionando rápidamente ante amenazas o presas.

El ojo de un gorila occidental de llanura, Gorilla gorilla gorilla.

El ojo de un gorila occidental de llanura, Gorilla gorilla gorilla.


¿Nebulosa planetaria? No, el ojo de un gorila occidental de llanura, Gorilla gorilla gorilla. Notablemente similar al humano, con una mirada muy expresiva. Su visión es principalmente diurna y binocular, permitiéndole percibir profundidad con precisión, algo clave para moverse entre la vegetación densa. Aunque no se destaca por una gran agudeza visual, sí posee una gran sensibilidad para reconocer rostros, gestos y señales sociales dentro del grupo. Como curiosidad, esta similitud ocular con los humanos no es solo estética: refleja una evolución compartida en primates donde la comunicación visual juega un rol central.

El ojo de la iguana cubana (Cyclura nubila nubila).

El ojo de la iguana cubana (Cyclura nubila nubila).


El ojo de la iguana cubana (Cyclura nubila nubila) presenta una pupila redondeada y párpados bien desarrollados, adaptados a su vida diurna en ambientes abiertos y soleados. Su visión es bastante aguda para detectar movimiento y distinguir colores, lo que le ayuda tanto a encontrar alimento como a identificar amenazas a distancia. Una característica llamativa en estos reptiles es la presencia del llamado “tercer ojo” o órgano parietal, ubicado en la parte superior de la cabeza: no forma imágenes, pero es sensible a cambios de luz y sombras, funcionando como un detector temprano de depredadores desde arriba. Este sistema complementa la visión principal y mejora su capacidad de supervivencia en hábitats expuestos.

El ojo de unperro Husky siberiano blanco, Canis lupus familiars.

El ojo de unperro Husky siberiano blanco, Canis lupus familiars.


El ojo celeste de un perro Husky siberiano blanco, Canis lupus familiars: Es particular por a una variación genética que reduce la pigmentación del iris, generando ese tono azul claro sin afectar su visión. A diferencia de lo que muchos creen, estos ojos no implican menor agudeza visual: los huskies conservan una visión adaptada a condiciones de baja luz y movimiento, heredada de sus ancestros lobunos. Además, poseen el tapetum lucidum, una capa reflectante detrás de la retina que mejora la visión nocturna y produce ese característico brillo en la oscuridad. Como curiosidad, es común que presenten heterocromía (un ojo de cada color), algo relativamente frecuente y completamente normal en la raza.

El ojo de la cabra doméstica (Capra aegagrus hircus).

El ojo de la cabra doméstica (Capra aegagrus hircus).


El ojo de la cabra doméstica (Capra aegagrus hircus) es inconfundible por su pupila horizontal y rectangular, una adaptación clave para animales presa: Esta forma les permite tener un campo de visión panorámico de casi 320° sin mover la cabeza, ideal para detectar depredadores en terrenos abiertos. Además, cuando bajan la cabeza para pastar, sus ojos rotan levemente dentro de las órbitas para mantener la pupila alineada con el horizonte, conservando así la visión estable del entorno.

El ojo de un guacamayo azulamarillo, Ara ararauna.

El ojo de un guacamayo azulamarillo, Ara ararauna.


El ojo de un guacamayo azulamarillo, Ara ararauna. Destaca por su iris claro—generalmente amarillo pálido—que contrasta con la pupila negra y la piel facial blanca desnuda, atravesada por finas líneas de plumas. Esta combinación no solo es estética: su visión es extremadamente aguda y está adaptada a detectar colores con gran precisión, algo esencial para identificar frutos maduros entre el follaje. Como muchas aves, posee una alta densidad de fotorreceptores y puede percibir parte del espectro ultravioleta. Además, sus ojos están ubicados lateralmente, lo que le brinda un amplio campo visual, aunque puede lograr cierta visión binocular al enfocar objetos cercanos, útil para manipular alimentos con el pico.

eL ojo de un gato doméstico, Felis catus.

eL ojo de un gato doméstico, Felis catus.


Finalmente, el ojo de un gato doméstico, Felis catus, está altamente especializado para la caza crepuscular y nocturna, con una pupila vertical que puede contraerse en una fina rendija o dilatarse enormemente para regular la entrada de luz. Posee el tapetum lucidum, una capa reflectante detrás de la retina que amplifica la luz disponible y produce el característico brillo en la oscuridad, mejorando notablemente su visión nocturna. Aunque su agudeza en luz intensa no iguala a la humana, es extremadamente sensible al movimiento y funciona muy bien en condiciones de baja iluminación. Además, los gatos tienen una percepción de colores más limitada, pero compensan con una gran capacidad para detectar contrastes y cambios sutiles en el entorno.

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