Estamos viviendo días fríos y húmedos, con la niebla como protagonista en parte de la región. Si bien no es un fenómeno meteorológico asociado al tiempo severo, muchas veces puede ser peligroso debido a su relación directa con la pérdida de la visibilidad y sus consecuencias para el transporte. Pero ¿de qué se trata exactamente, y cómo se forma?
La niebla como término genérico, se refiere a cualquier suspensión de de gotas pequeñas en un gas. En el caso de la atmósfera, estas gotas son de agua y se suspenden en el aire cerca o a nivel del suelo, producto de la condensación de la humedad existente. Por lo tanto, y de acuerdo a esta definición, la niebla no es otra cosa que una nube formada al ras del suelo.
La niebla se presenta como una nube de espesor y densidad variable. Su base está en contacto con la superficie terrestre y eso es lo que produce la disminución de la visibilidad, afectando al transporte terrestre y muchas veces aéreo. Generalmente, la presencia de aire frío en capas bajas, en conjunto con la evaporación de la humedad del suelo, forman las pequeñas gotas de agua que componen la nube en la que estamos sumergidos cuando ocurre este fenómeno.
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Existen varios tipos de niebla, basados en su formación:
Existen otros tipos como las nieblas orográficas, de hielo, artificiales o urbanas, o e pendientes. También existe una diferencia generalmente aceptada niebla y neblina, a partir del nivel de reducción de visibilidad: Si esta es de unos 3 a 5 kilómetros hablamos de neblina, generalmente menos densas que las nieblas comunes. En Argentina, generalmente tenemos mayor ocurrencia de nieblas en Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Chaco y Corrientes, ya que estas provincias suelen tener mayor porcentaje de humedad en promedio.
Finalmente, recordamos que la niebla es un fenómeno riesgoso debido a la reducción de la visibilidad, provocando que los aeropuertos deban retrasar los vuelos o incluso cerrar temporalmente, además de aumentar los accidentes en rutas. Algunos aviones pueden continuar sus vuelos con niebla gracias a los radares, pero al momento del aterrizaje es fundamental tener una buena visibilidad de la pista.