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¿Vuelve El Niño en 2026?

18/02/2026
Los modelos anticipan el posible regreso de El Niño para la mitad del 2026. Qué consecuencias puede traer.

El fenómeno El Niño, es decir, la fase cálida del ciclo ENSO (El Niño–Oscilación del Sur), podría estar en camino durante este año de acuerdo a distintas proyecciones de centros climáticos. Aunque aún hay incertidumbre, los indicadores oceánicos y atmosféricos muestran una transición desde condiciones más frías (La Niña) hacia estados más cálidos en el Pacífico, lo que abre la posibilidad de un episodio de El Niño antes de fin de año.


Actualmente (principios de 2026), las condiciones del Pacífico tropical siguen asociadas a La Niña o a un estado neutral, con aguas superficiales algo más frías que el promedio sobre grandes zonas del Pacífico ecuatorial. Pero los modelos del Climate Prediction Center de la NOAA (EE. UU.) estiman que La Niña se está debilitando, dando paso a condiciones ENSO-neutral entre el período de febrero a abril y buena parte del resto del año.


¿Vuelve el Niño?

Más hacia adelante, para la segunda mitad de 2026, las probabilidades de que se desarrolle un episodio de El Niño aumentan gradualmente, con estimaciones que rondan entre 50 % y 60 % en algunos modelos climáticos. Es importante aclarar que neutralidad ENSO no es lo mismo que El Niño: significa que no hay anomalías significativas de temperatura en el Pacífico ecuatorial ni hacia el frío (La Niña) ni hacia el calor (El Niño). La transición a El Niño suele seguir a un período neutral si las condiciones oceánicas continúan calentándose.

Diversos modelos coinciden en una tendencia a ENSO neutral y El Niño mas adelante.


Los boletines recientes de los centros de predicción climática coinciden en varios puntos importantes:



  • Febrero–abril de 2026: alta probabilidad (alrededor de 60 %) de condiciones ENSO-neutral, con La Niña debilitándose.

  • Junio a Agosto: condiciones neutrales continúan dominantes, aunque los pronósticos aún son variados entre modelos.

  • Segunda mitad de 2026: las proyecciones sugieren que las chances de El Niño pueden superar a las condiciones neutrales, aunque con incertidumbre significativa y dependencia de la evolución del océano y la atmósfera.

Los modelos precisan datos del océano y la atmósfera durante meses consecutivos para confirmar el desarrollo pleno de El Niño, y las predicciones de ENSO a largo plazo siempre llevan márgenes de error por encima de los pronósticos meteorológicos a corto plazo. Esto ocurre al menos en parte por la llamada barrera de predictibilidad de la primavera (en el hemisferio norte, una etapa del año en la que los modelos climáticos pierden precisión al proyectar la evolución de ENSO). Además, factores globales como el cambio climático cambian la forma en que los eventos ENSO se manifiestan o interactúan con tendencias de temperatura más generales.

Ensamble de CFSv2 también indica chances de El Niño en la segunda mitad del año.


Las consecuencias

El Niño es una fase climática donde:



  • Las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se calientan más de lo habitual.

  • La circulación atmosférica cambia, alterando patrones globales de viento, lluvia y temperatura.

  • Suele asociarse con sequías en zonas como Australia y el sudeste asiático, lluvias intensas en la costa pacífica de Sudamérica y menor actividad de huracanes en el Atlántico.

Si llegara a manifestarse en 2026, este fenómeno tendría efectos en múltiples regiones del planeta, modulando el régimen de lluvias, patrones extremos y temperaturas promedio. En el caso de Argentina, esto significa más lluvia en el norte y centro-norte del país, especialmente durante primavera y verano; Mayor humedad y probabilidad de eventos extremos en algunas regiones agricultoras clave; Disminución de eventos fríos intensos en ciertas zonas durante la temporada invernal.

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