Marte es conocido por ser el "Planeta rojo": Su superficie es rojiza debido a la gran cantidad de óxido de hierro que posee, y también su cielo, debido principalmente a la presencia de polvo suspendido en él que dispersa la luz de tonos rojizos. Sin embargo, al atardecer, cuando la luz solar atraviesa una capa más gruesa de polvo, la luz azul se dispersa menos y es más visible cerca del sol, creando un atardecer azulado.
Este fenómeno llamó la atención de la comunidad desde el año 1976, cuando los primeros rovers enviados por la NASA comenzaron a captar imágenes de los cielos marcianos. Desde ese entonces, varias misiones han podido captar amaneceres y atardeceres en el planeta rojo:
- La sonda Viking 2 captó un amanecer en Marte el 14 de junio de 1978.
- El rover Spirit, uno de los exploradores de Marte de la NASA, captó una famosa vista del Sol ocultándose el 9 de mayo de 2005.
- Curiosity captó otra vista en color azul del Sol desapareciendo tras el horizonte marciano en 2015.
- Y, en 2019, el módulo InSight de la NASA, envió varias vistas de amaneceres y atardeceres en Marte.
![Atardecer en marte visto por Viking 2 (NASA).]()
Atardecer en marte visto por Viking 2 (NASA).
![Animación del atardecer en marte (NASA).]()
Animación del atardecer en marte (NASA).
Cada imagen es mas espectacular que la anterior. Además del tono azulado, los atardeceres marcianos duran más que en la Tierra, ya que el color azul puede permanecer visible durante varios minutos luego de que el sol se oculte, algo que fue registrado por las cámaras del rover Curiosity en 2015 y nuevamente por el Perseverance en 2023. El largo ocaso marciano (comparado con el de la Tierra) se origina por la luz del Sol que el abundante polvo a elevada altitud dispersa hacia el lado nocturno del planeta.
![Una vista del amanecer en el planeta rojo (NASA).]()
Una vista del amanecer en el planeta rojo (NASA).
Algunas veces, ocurren ocasos similarmente largos o amaneceres y atardeceres extracoloridos en la Tierra, cuando diminutos granos de polvo que son expulsados de poderosos volcanes dispersan la luz en lo alto de la atmósfera.