Un equipo de astrónomos del Instituto de Investigación del Suroeste (SwRI) en Colorado, Estados Unidos, detectó una pequeña luna de tan solo 10 kilómetros de diámetro orbitando el planeta Urano, gracias al telescopio James Webb. Por el momento, la nueva luna fue designada S/2025 U1 y su nombre deberá ser aprobado por la Unión Astronómica Internacional (IAU), la principal autoridad en la asignación de nombres y designaciones oficiales a los objetos astronómicos.
Con este hallazgo, logrado con la Cámara de Infrarrojo Cercano (NIRCam) del Webb, se suma una nueva luna al número total de lunas de Urano, que asciende a 29. S/2025 U1 orbita el planeta a unos 56.000 kilómetros (34.700 millas), en una órbita casi circular. Según explicó la astrónoma Maryame El Moutamid, responsable de la detección, “es una luna pequeña, pero un hallazgo muy significativo”. Su tamaño minúsculo explica por qué permaneció oculta durante tanto tiempo, a pesar de los múltiples intentos de observación.
Por su diminuto tamaño, la luna fue invisible para la sonda Voyager 2, que pasó cerca del planeta hace casi 40 años, y otros telescopios como el Hubble, informó la NASA. La nueva luna orbita junto a otros pequeños satélites que se encuentran dentro de la trayectoria de las lunas más grandes de Urano: Miranda, Ariel, Umbriel, Titania y Oberón, cuyos nombres provienen de obras de William Shakespeare y Alexander Pope.
![Este hallazgo fue logrado con la Cámara de Infrarrojo Cercano (NIRCam) del telescopio James Webb (NASA).]()
Este hallazgo fue logrado con la Cámara de Infrarrojo Cercano (NIRCam) del telescopio James Webb (NASA).
“Ningún otro planeta tiene tantas lunas interiores pequeñas como Urano, y sus complejas interacciones con los anillos sugieren una historia caótica que difumina la línea entre un sistema de anillos y uno de satélites”, comentó Matthew Tiscareno, del Instituto SETI en Mountain View, California, e integrante del equipo de investigación. “Además, esta nueva luna es más pequeña y tenue que cualquier otra luna interior conocida, por lo que es probable que aún haya más por descubrir”.
Este descubrimiento subraya, aseguró El Moutamid, cómo la astronomía moderna “sigue construyendo sobre el legado de misiones como la Voyager 2, que sobrevoló Urano el 24 de enero de 1986 y ofreció a la humanidad su primera visión cercana de este misterioso mundo”. Ahora, casi cuatro décadas después, Webb está proporcionando “nueva perspectiva del sistema solar exterior” y ampliando “aún más esa frontera”.
Urano posee además 13 anillos, divididos entre un sistema interno y dos exteriores, compuestos de un material oscuro que dificulta su observación. Las 14 lunas interiores del planeta orbitan dentro de los anillos más tenues, y algunas de ellas ayudan a mantener la estructura de estos anillos. Gracias a este tipo de descubrimientos, sabremos mas de la interacción de estos con las lunas internas, sabiendo que además probablemente hayan otras por descubrir.