Una reciente revisión de las muestras traídas a la Tierra por la misión OSIRIS-REx revela algo increíble: El asteroide Bennu (un fragmento de roca que data de los inicios de nuestro Sistema Solar) contiene los componentes químicos esenciales para la vida tal como la conocemos. Entre ellos, científicos detectaron azúcares bioesenciales, así como un compuesto orgánico novedoso, descrito como una suerte de “goma espacial”, y abundante polvo de estrellas.
Tres nuevos estudios científicos, publicados en Nature Geoscience y Nature Astronomy, analizaron estas muestras y encontraron en ellas ribosa —el azúcar fundamental para formar el ARN— y glucosa, fuente clave de energía para organismos terrestres. A esto se suma la aparición de aminoácidos, nucleobases (componentes de ADN/ARN) y fosfatos, consolidando la idea de que Bennu posee los “bloques de construcción” de la vida que conocemos.
La presencia de ribosa contrasta además con la llamativa ausencia de desoxirribosa (el azúcar del ADN). Esto refuerza la hipótesis del "mundo del ARN", que indica que las primeras formas de vida en nuestro planeta utilizaban el ARN como molécula principal para almacenar información y catalizar reacciones, en lugar del ADN y las proteínas.
![Simulación de la misión OSIRIS-REx llegando a Bennu (NASA).]()
Simulación de la misión OSIRIS-REx llegando a Bennu (NASA).
El hallazgo incluye también un polímero orgánico desconocido hasta ahora en muestras espaciales —el apodado “chicle espacial” o “goma espacial”—, un tipo e poliuretano que podría representar precursores químicos de estructuras más complejas. Esto indicaría que los procesos químicos complejos de este tipo ya ocurrían en ambientes antiguos del Sistema Solar.
La misión OSIRIS-REx de la NASA, despegó de nuestro planeta en 2016, llegando a la superficie de Bennu en 2018, y volviendo a nosotros en 2023 con más de cien gramos de rocas y polvo. Análisis anteriores ya habían encontrado agua y carbono, además de algunos aminoácidos, en las muestras. Pero ahora, con el hallazgo de azúcares, se refuerza la hipótesis de que los ingredientes clave para la vida no se originaron en la Tierra, sino que pudieron haber llegado desde el espacio, a través de asteroides o cometas.
![Hallan azúcares en el asteroide Bennu (NASA).]()
Hallan azúcares en el asteroide Bennu (NASA).
La misión recogió el material sin que tocara la atmósfera o el suelo de nuestro planeta, por lo que descarta el riesgo de contaminación. Al encontrarse glucosa o ribosa en los laboratorios, la interpretación es que este azúcar no proviene de la Tierra ya estaba en el asteroide al momento de recoger las muestras.
Ahora, esto no es igual a haber hallado vida: no hay ADN, células u organismos vivos en Bennu. Pero sí existen las moléculas que componen lo que, en nuestro planeta, se recombinó y complejizó hasta convertirse en vida. Por lo tanto, es muy posible que el origen de la vida se remonte a otros cuerpos celestes primordiales, y al haber llegado a nuestro planeta, el entorno único de la Tierra permitió que los procesos que generan vida química pudieran realizarse.