Ingenieros de la Escuela Politécnica Federal de Zurich, en Suiza, crearon un material de construcción innovador y vivo, desarrollado mediante impresión 3D, que incorpora cianobacterias en su composición. Estas bacterias, microorganismos fotosintéticos que existen desde hace más de 3.500 millones de años, tienen la capacidad de capturar dióxido de carbono (CO₂) y, al mismo tiempo, convertirse en una especie de piedra artificial que fortalece la estructura con el paso del tiempo.
La instalación Picoplanktonics, presentada en la Bienal de Venecia 2025, mostró estructuras de hasta tres metros de altura que pueden capturar hasta 18 kilogramos de CO₂ al año, similar a lo que absorbe un pino adulto. El equipo liderado por el profesor Mark Tibbitt, ha desarrollado esta sustancia totalmente moldeable e imprimible en 3D, y publicó sus resultados recientemente en la revista Nature Communications.
Los investigadores crearon componentes similares a ladrillos vivos mezclando arena, gelatina y bacterias. Bacterias mezcladas en pintura que absorbe carbono e incluso hormigón autoreparador que utiliza una enzima para capturar el dióxido de carbono y producir minerales. La tecnología de Picoplanktonics tiene el potencial de revolucionar la industria de la construcción, ofreciendo una alternativa más ecológica y sostenible. "Podría ayudar a almacenar CO2 directamente en los edificios en el futuro. Lo especial es que el material vivo absorbe mucho más CO₂ del que fija mediante el crecimiento orgánico", comentó Tibbitt.
![Las lámparas de crecimiento hacen prosperar a las algas y cianobacterias que componen el material.]()
Las lámparas de crecimiento hacen prosperar a las algas y cianobacterias que componen el material.
En pruebas de laboratorio, este material ha demostrado ser capaz de absorber CO₂ durante más de 400 días, almacenando la mayor parte en forma mineral. Yifan Cui, uno de los autores principales del estudio y estudiante de doctorado en el equipo de Tibbitt, comentó que las cianobacterias "Pueden utilizar incluso la luz más débil para transformar CO₂ y agua en biomasa". Además, la forma en que estas bacterias se organizan dentro del material permite una distribución eficiente de la luz y los nutrientes, gracias a técnicas de impresión 3D que maximizan la superficie expuesta.
Aunque aún queda camino por recorrer para su aplicación a gran escala, el concepto ya ha dado el salto del laboratorio a la arquitectura experimental. En la Bienal de Arquitectura de Venecia, la instalación Picoplanktonics presenta dos estructuras de gran formato impresas con este material vivo. Gracias al trabajo de la doctoranda Andrea Shin Ling, se logró escalar la producción del material hasta construir bloques que imitan troncos de árboles de tres metros de altura. Cada uno puede absorber hasta 18 kilos de CO₂ al año, una cifra comparable a la capacidad de un pino de 20 años en clima templado.
![La instalación Picoplanktonics presenta dos estructuras de gran formato impresas con este material vivo.]()
La instalación Picoplanktonics presenta dos estructuras de gran formato impresas con este material vivo.
“La instalación es un experimento. Hemos adaptado el pabellón de Canadá para proporcionar las condiciones de luz, humedad y temperatura necesarias para que las cianobacterias prosperen. Y ahora observamos cómo se comportan”, comentó Ling. Durante la duración de la Bienal, el equipo supervisará y mantendrá la instalación diariamente.