Una investigación liderada por expertos de la NASA y universidades internacionales, publicada en Geophysical Research Letters, concluyó que la cobertura nubosa está disminuyendo rápidamente en todo el planeta, contribuyendo al aumento de temperaturas que observamos año tras año y generando valores récord. Esta investigación descubrió que entre el 1,5% y el 3% de las zonas de nubes de tormentas del mundo han estado desapareciendo cada década a lo largo de los últimos 24 años.
Este fenómeno, aunque imperceptible a simple vista, tiene efectos directos sobre el equilibrio térmico de la Tierra: Esta pérdida de cobertura permite que más radiación solar alcance la superficie terrestre, intensificando el efecto de los gases de efecto invernadero y elevando las temperaturas globales a un ritmo acelerado. Esta tendencia también se vinculó a los cambios en los patrones de viento, la expansión de los trópicos y los sistemas de tormentas que se desplazan hacia los polos Norte y Sur.
Las nubes no sólo generan lluvias y tormentas, sino que reflejan parte de la radiación solar de regreso al espacio. Al reducirse esa cobertura, la Tierra absorbe más calor. El informe estimó que la absorción de energía solar creció en 0,45 W/m² por década, siendo la disminución de la cobertura nubosa responsable de 0,37 W/m² de dicho incremento. Esta tendencia convirtió al fenómeno en el principal impulsor del aumento en la absorción de radiación solar durante este siglo.
![Científicos encontraron una relación entre los récord de temperaturas sufridos estos años y la disminución de la nubosidad global.]()
Científicos encontraron una relación entre los récord de temperaturas sufridos estos años y la disminución de la nubosidad global.
Christian Jakob, coautor y director del Centro de Excelencia ARC para el Clima del Siglo XXI, comentó: "Sabemos desde hace mucho tiempo que los cambios en la circulación atmosférica afectan a las nubes", pero "por primera vez, ahora tenemos investigaciones que muestran que esos cambios ya están generando cambios importantes en la cantidad de energía que absorbe la Tierra. Es una pieza importante para comprender el extraordinario calentamiento reciente que hemos observado y una llamada de atención para tomar medidas climáticas urgentes".
El equipo utilizó datos de los instrumentos MODIS (Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer) y CERES (Clouds and the Earth’s Radiant Energy System), instalados en los satélites Terra y Aqua de la NASA. El periodo de estudio, entre 2001 y 2024, permitió definir y monitorear regiones con alta cobertura nubosa y efecto radiativo significativo en diferentes zonas climáticas.
![Mapas de la media anual de la nubosidad total de MODIS en resolución moderada (arriba) y del efecto radiativo de las nubes (abajo) para el período 2001-2024.]()
Mapas de la media anual de la nubosidad total de MODIS en resolución moderada (arriba) y del efecto radiativo de las nubes (abajo) para el período 2001-2024.
Según Geophysical Research Letters, estudios anteriores ya documentaron la disminución del albedo nuboso y el consecuente aumento de absorción solar. Sin embargo, este estudio en particular fue el primero en aislar y cuantificar el rol predominante de la contracción de las zonas nubosas, diferenciándolo de otros factores como los aerosoles y los gases de efecto invernadero.
Además, los resultados obtenidos coincidieron con las proyecciones de modelos climáticos y con los datos de reanálisis atmosférico. Para Jakob, esta investigación representa una pieza clave del rompecabezas climático: “Es una llamada de atención urgente. No podemos seguir ignorando el ritmo al que el planeta está cambiando”.