Un fragmento de un cohete Falcon 9 de SpaceX impactará contra la Luna el próximo miércoles 5 de agosto, en un evento que no representa ningún peligro para la Tierra, pero que sí despierta gran interés entre la comunidad de astrónomos y especialistas en basura espacial debido a la información que pueda aportar. El choque está previsto para alrededor de las 06:35 UTC, es decir, cerca de las 03:35 de la madrugada en Argentina.
Este fragmento es la etapa superior de un cohete Falcon 9 que quedó en el espacio luego de una misión lunar realizada en el año 2025. Después de permanecer varios meses a la deriva, su trayectoria terminará con un impacto sobre la superficie lunar, cerca del cráter Einstein, en una zona ubicada hacia el borde de la cara visible de la Luna. Según las estimaciones, este fragmento chocará contra la Luna a una velocidad cercana a los 2,43 kilómetros por segundo, equivalente a unos 8.700 kilómetros por hora. A esa gran velocidad, el impacto debería generar un pequeño cráter y levantar una nube de polvo lunar.
Un evento para ser observado
La Luna recibe impactos naturales todo el tiempo, principalmente de micrometeoritos y pequeños fragmentos de piedra. La diferencia en este caso es que hablamos de un objeto artificial, identificado con anticipación y seguido por astrónomos desde la Tierra. Por eso, el evento ofrece una oportunidad poco frecuente para estudiar en tiempo real cómo responde la superficie lunar ante un choque de estas características.
![Su trayectoria terminará cerca del cráter Einstein, en una zona ubicada hacia el borde de la cara visible de la Luna.]()
Su trayectoria terminará cerca del cráter Einstein, en una zona ubicada hacia el borde de la cara visible de la Luna.
La predicción de este impacto fue realizada por Bill Gray, astrónomo independiente y desarrollador del Project Pluto, un software utilizado para calcular órbitas de asteroides, cometas y objetos artificiales. En los últimos meses, distintos equipos científicos retomaron esos cálculos para planificar observaciones del evento: Entre ellos se destacan investigadores como Benjamin Fernando y colaboradores, que publicaron una propuesta de seguimiento para telescopios profesionales y aficionados, y otro grupo liderado por William Jo, que simuló cómo podría comportarse la nube de material expulsado tras el choque.
El horario será favorable para verlo en la región ya que el impacto ocurrirá durante la madrugada del miércoles. Además, al producirse cerca del borde visible de la Luna, existe la posibilidad de que parte del material expulsado se proyecte contra el fondo oscuro del espacio y pueda ser registrado con instrumental apto. Cabe aclarar que no se espera que sea un espectáculo visible a simple vista, ya que el destello inicial podría ser muy débil, especialmente porque la zona de impacto estará iluminada por el Sol.
Por qué interesa a los científicos
El impacto permitirá estudiar la dinámica del polvo lunar, la formación de pequeños cráteres y la forma en que el material expulsado se eleva y vuelve a caer sobre la superficie. También servirá para probar métodos de localización de impactos, algo importante de cara a futuras misiones tripuladas y robóticas sobre la Luna.
![Astrónomos profesionales y aficionados intentarán registrar el momento del choque y la posible nube de polvo posterior.]()
Astrónomos profesionales y aficionados intentarán registrar el momento del choque y la posible nube de polvo posterior.
En 2009, la NASA realizó un experimento parecido con la misión LCROSS, que impactó deliberadamente contra la Luna para buscar indicios de agua en una región cercana al polo sur lunar. En este nuevo caso, el choque no fue planificado como misión científica, pero igualmente puede aportar datos útiles si logra ser observado por telescopios terrestres o sondas en órbita lunar.
Más allá del interés astronómico, el episodio pone en discusión la gestión la basura espacial: En la órbita baja de la Tierra, estos restos son un problema conocido, pero el crecimiento de misiones hacia la Luna también obliga a prestar atención al entorno cislunar, es decir, la región entre la Tierra y nuestro satélite natural. Si bien no hay riesgo para personas ni infraestructura en la Tierra o la Luna, el evento muestra que cada vez es más importante planificar el destino final los restos espaciales.
Si las condiciones acompañan, astrónomos profesionales y aficionados intentarán registrar el momento del choque y la posible nube de polvo posterior. Aunque probablemente no sea un fenómeno llamativo para el público general, puede convertirse en una observación valiosa para entender mejor la superficie lunar y el desafío creciente de la basura espacial.