A finales de septiembre de 2018, el conocido y usualmente tranquilo géiser Ear Spring, del Parque Nacional de Yellowstone, en el noroeste de Estados Unidos, entró en su cuarta erupción con una potente explosión que elevó hasta 9 metros de agua. Pero además, brotaron escombros entre los que se encontraron restos de basura humana, que los turistas le han arrojado durante varias décadas.
El sábado 15 de septiembre, Ear Spring arrojó vapor a gran altura, algo que no sucedía desde el año 1957, comentó Neal Herbert, vocero del parque. Tras este episodio, los funcionarios del parque encontraron elementos como un bloque de cemento, latas de aluminio, colillas de cigarrillos, on sorbete para beber, una oreja de plástico, casi 100 monedas y hasta un chupete de bebé de la década de 1930.
El misterio es cómo esos objetos permanecieron intactos en el géiser durante tantos años: "Podrías pensar que si arrojas algo a una fuente termal o a un géiser, desaparece, pero no desaparece", explica Roland a CBS. "Se queda ahí, y lo que normalmente ocurre es que se puede tapar una característica y destruirla. Y eso ha sucedido en muchos lugares del parque".
![Los funcionarios del parque catalogaron los distintos elementos arrojados por el géiser.]()
Los funcionarios del parque catalogaron los distintos elementos arrojados por el géiser.
"El agua acababa de filtrarse por debajo del paseo marítimo y había esparcido basura por todos lados", comentó Rebecca Roland, guardabosques supervisora del Parque Nacional de Yellowstone, a CBS News. Ear Spring es uno entre al menos docenas de fuentes termales de la cuenca del géiser superior del parque de Yellowstone, en el que se cuentan más de 200 géiseres y 10.000 fuentes calientes.
El parque es lugar de residencia de numerosas especies de mamíferos, incluyendo lobos grises, linces, osos grizzly y negros, bisontes, pumas, wapitis, alces, ciervos de cola blanca, berrendos, cabras blancas y muflones canadienses. Las aguas calientes del parque ayudan a la supervivencia de los animales durante los crudos inviernos, y forman parte de un ecosistema muy particular y raro de encontrar en otros lugares.
Los trabajadores del parque piden a los visitantes que no arrojen objetos a los pozos ya que, aunque sean pequeños, pueden dañar las fuentes termales modificando su composición o PH. Los guardaparques esperan que la próxima vez que Ear Spring entre en erupción, el material expulsado no sea más que rocas naturales y agua.